¿Cuándo empiezan a hablar los niños?
No hay una fecha exacta. Como orientación general, muchos niños dicen sus primeras palabras alrededor del año y empiezan a juntar dos palabras («más agua», «mamá ven») entre el año y medio y los dos años. Pero el abanico es amplio, y hay niños que arrancan tarde y luego se ponen al día sin más.
Antes de las palabras hay mucho lenguaje: el balbuceo, mirar a la cara, señalar para enseñarte algo, responder a su nombre, imitar gestos como decir adiós con la mano. Cuando las familias me preguntan por el lenguaje, me fijo tanto en eso como en el número de palabras. Un niño que dice pocas palabras pero te mira, te señala y te lleva de la mano a enseñarte cosas se está comunicando, y eso cuenta mucho.
¿Pasa algo si mi hijo no habla con dos años?
No necesariamente. Un retraso en el habla puede tener muchas causas: una audición que conviene revisar, un ritmo de desarrollo propio, un trastorno del lenguaje o, en algunos casos, autismo. No todo retraso del lenguaje es autismo, pero tampoco hay que esperar sin hacer nada.
A los dos años sí merece la pena comentarlo con el pediatra si ves alguna de estas cosas:
- No dice palabras sueltas, o dice muy pocas y no las va ampliando.
- No señala para pedir ni para enseñarte algo.
- Responde poco a su nombre, aunque oiga bien otros sonidos.
- Le cuesta compartir la atención contigo: mirar lo mismo que tú, buscar tu mirada cuando algo le hace gracia.
- Ha perdido palabras o gestos que ya tenía. Esto, a cualquier edad, conviene consultarlo pronto.
Consultar no es poner una etiqueta. Es mirar con más atención y, si hace falta, empezar antes a darle herramientas.
¿Y si con tres años sigue sin hablar?
A los tres años la mayoría de niños ya hacen frases sencillas y se les entiende buena parte de lo que dicen. Si no es el caso, lo razonable es pedir una valoración. En Navarra el camino suele empezar por el pediatra del Servicio Navarro de Salud, que puede derivar a neuropediatría, a salud mental infanto-juvenil o a logopedia según lo que vea. En el colegio, el orientador o la orientadora también puede ayudar. Te explico los pasos con más detalle en la página sobre el diagnóstico de autismo.
Mientras tanto no hay que quedarse quieto. Yo no hago diagnóstico clínico, pero sí puedo valorar cómo se comunica tu hijo, empezar a trabajar con él en consulta y, si lo necesitáis, emitir un informe de psicóloga sanitaria que ayude en ese proceso.
¿Cómo hablan las personas con autismo?
No hay una única manera. Lo que comparten no es una forma concreta de hablar, sino una dificultad en el uso social del lenguaje: para qué se habla, con quién, cuándo y cómo. Eso se ve de formas muy diferentes:
- Discurso muy pobre: pocas palabras, frases cortas o ausencia de lenguaje oral.
- Discurso muy rico: vocabulario amplio, a veces muy formal o adulto para su edad, con temas de interés de los que puede hablar mucho rato sin notar si el otro sigue interesado.
- Ecolalia: repetir palabras o frases que acaba de oír, o que oyó hace días en una serie o un anuncio. No es «hablar por hablar»: muchas veces es una forma de pedir, de calmarse o de participar en la conversación con lo que tiene a mano.
- Literalidad: entender las palabras al pie de la letra. Un «me muero de risa» o un «échame una mano» pueden confundir.
- Prosodia sin tono emocional: la entonación puede sonar plana, cantarina o muy uniforme, y a veces cuesta captar el tono de los demás (una broma, un enfado, una ironía).
Un mismo niño puede tener varias de estas cosas a la vez, y van cambiando con la edad. Por eso empiezo siempre con una valoración individualizada.
Comunicación antes que lenguaje: pictogramas y sistemas alternativos
Hablar es una forma de comunicarse, pero no la única. Lo primero que busco es que el niño pueda pedir, rechazar, elegir y contar lo que le pasa, con el medio que le funcione. Para eso existen los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación: apoyos visuales, gestos, signos, tableros o cuadernos con pictogramas, o dispositivos que dan voz a esas imágenes.
Una duda muy común es si usar pictogramas frena el habla. Lo que veo en consulta es lo contrario: cuando un niño tiene una manera de hacerse entender, baja la frustración y suele aumentar su interés por comunicarse, también con palabras. El pictograma acompaña a la palabra, no la sustituye. Si quieres saber cómo se introducen, te lo cuento en la página de pictogramas, y tienes ejemplos gratuitos en mis materiales con pictogramas, hechos con pictogramas de ARASAAC.
Autismo y trastorno del lenguaje (TEL o TDL)
Algunas personas con autismo tienen además un trastorno del lenguaje, que antes se llamaba TEL (trastorno específico del lenguaje) y hoy también se conoce como TDL (trastorno del desarrollo del lenguaje). Cuando dos condiciones aparecen juntas hablamos de comorbilidad.
Distinguirlas ayuda a trabajar mejor. En el autismo la dificultad principal está en el uso social de la comunicación. En el TDL la dificultad está en el propio lenguaje: construir frases, encontrar palabras, entender estructuras gramaticales, aunque las ganas de comunicarse estén intactas. Un niño puede tener una cosa, la otra o las dos, y cada combinación pide un trabajo distinto.
Cómo trabajo el lenguaje en mi consulta
Trabajo la comunicación desde un enfoque cognitivo-conductual y global: no solo las palabras, también la intención de comunicar, la atención compartida, los turnos, la comprensión de lo que dicen los demás y el uso social del lenguaje. Lo uno con las emociones y la teoría de la mente, porque para conversar hay que entender que el otro piensa y siente cosas distintas.
Cuando el niño va también a logopedia, coordinarnos suma: cada una aporta desde su campo y el niño recibe un mensaje coherente. Además doy pautas a la familia para casa, porque el lenguaje se aprende sobre todo en lo cotidiano. Si te interesa esa parte, mira la orientación a familias.