¿Qué son los pictogramas?
Un pictograma es un dibujo sencillo que representa una palabra, una acción, un objeto o una idea: «comer», «baño», «parque», «esperar», «contento». Se parecen a las señales que vemos por la calle, pero pensados para comunicarse y para entender lo que va a pasar.
En el autismo, los pictogramas se usan desde hace años porque muchas personas con autismo procesan mejor la información visual que la auditiva. Una palabra dicha desaparece en un segundo; una imagen se queda ahí, se puede mirar las veces que haga falta y no cambia de tono según el día que tengamos.
¿Para qué sirven los pictogramas y qué beneficios tienen?
Lo que veo en consulta, con niños y también con adultos, es que bien usados aportan mucho en cuatro terrenos:
- Anticipar. Saber qué va a pasar y en qué orden da seguridad. Ver que después del colegio toca merienda y después parque evita muchas sorpresas.
- Reducir la ansiedad. Cuando la persona entiende lo que se espera de ella, baja la tensión. Muchas rabietas tienen detrás un «no sé qué está pasando» (te hablo más de ello en rabietas).
- Comunicar. Un niño que todavía no habla, o que habla pero se bloquea cuando está nervioso, puede señalar o entregar un pictograma para pedir agua, decir que algo le duele o que quiere parar.
- Ganar autonomía. Una secuencia de pasos pegada en el baño permite lavarse las manos sin que un adulto le vaya diciendo cada cosa.
Una duda muy habitual: «¿si le doy pictogramas, dejará de esforzarse en hablar?». Lo que veo es lo contrario. Los apoyos visuales no sustituyen al lenguaje oral, lo acompañan y le dan una vía de expresión mientras el habla llega o se consolida. Si el lenguaje te preocupa, tienes más información en lenguaje y autismo.
¿Vale cualquier pictograma?
No. Imprimir dibujos al azar de internet suele dar problemas. Para que un pictograma funcione tiene que cumplir algunas condiciones:
- Claridad. Un dibujo limpio, sin adornos ni fondos que distraigan, con un solo significado. Si tienes que explicar qué representa, no es un buen pictograma para esa persona.
- Coherencia. Usar siempre el mismo pictograma para lo mismo, y el mismo estilo de dibujo en casa, en el colegio y en consulta. Si «comer» es un plato en casa y una cuchara en clase, el niño tiene que aprender dos cosas en lugar de una.
- Ajuste a la persona. Tamaño, número de pictogramas a la vez y nivel de abstracción tienen que encajar con lo que esa persona puede entender hoy.
Yo trabajo con los pictogramas de ARASAAC, el portal del Gobierno de Aragón que ofrece miles de pictogramas gratuitos y coherentes entre sí. Se usan mucho en colegios, lo que facilita que todo el entorno use el mismo «idioma».
De la fotografía al pictograma: cómo los introduzco
Un error frecuente es empezar directamente con pictogramas y pensar que no funcionan porque el niño no les hace caso. Un pictograma es una representación bastante abstracta, y no todas las personas están preparadas para entenderla desde el primer día. Por eso voy adaptando en tres pasos:
- Fotografías reales. Empiezo con fotos de sus cosas: su vaso, su baño, la puerta de su colegio. Es lo más fácil de reconocer.
- Asociación foto y pictograma. Cuando la foto ya tiene sentido para él, la presento junto al pictograma correspondiente, para que vaya relacionando una cosa con la otra.
- Pictograma solo. Cuando la asociación está consolidada, retiro la foto y queda el pictograma.
El ritmo depende de cada persona. Hay quien recorre las tres fases en pocas semanas y quien necesita mucho más tiempo en la primera. No hay prisa: es mejor asentar cada paso que saltárselo.
Agendas visuales, secuencias y tableros de comunicación
Una vez que la persona entiende los pictogramas, se pueden usar de muchas formas. Las tres que más trabajo con familias son:
Agendas visuales
Muestran lo que va a pasar durante el día, la mañana o la tarde, en orden. Cuando termina una actividad, se quita o se tacha el pictograma. Ayudan muchísimo con las transiciones, que suelen ser los momentos más difíciles.
Secuencias
Descomponen una tarea en pasos: ir al baño, lavarse los dientes, vestirse. Son muy útiles para ganar autonomía en rutinas de higiene y de casa.
Tableros de comunicación
Reúnen pictogramas que la persona puede señalar para expresarse: comida, juegos, emociones, «quiero», «no quiero», «ayuda». Se adaptan a su vocabulario y van creciendo con ella.
Para explicar de forma visual situaciones sociales o procesos más complejos uso también las historias sociales.
Errores habituales al usar pictogramas en casa
- Poner demasiados a la vez. Una agenda con quince pictogramas abruma. Mejor empezar con dos o tres.
- Usarlos solo cuando hay un problema. Si el pictograma solo aparece en las crisis, se asocia a algo negativo. Tienen que formar parte del día a día.
- No cumplir lo que anuncia la agenda. Si pone «parque» y no vamos, pierden fiabilidad. Si hay un cambio, se enseña con un pictograma de cambio y se explica.
- Retirarlos demasiado pronto. Que lo haga bien unas semanas no siempre quiere decir que ya no los necesite. Se retiran poco a poco.
- Que cada entorno use los suyos. Casa, colegio y terapia deberían compartir pictogramas para que el aprendizaje se mantenga.
Materiales con pictogramas que puedes usar
En mi otra web publico material gratuito para descargar. Puedes empezar por mis materiales con pictogramas y, si buscas rutinas concretas, por las secuencias con pictogramas, como la secuencia para lavarse las manos o la secuencia para ir al baño. También tienes cuentos con pictogramas y canciones con pictogramas.
Son un buen punto de partida, pero piensa que están hechos para un público general. En consulta los adapto a cada persona: sus fotos, su vocabulario, su nivel y sus rutinas. Tienes más recursos en la sección de materiales.