¿En qué consiste la terapia de autismo para niños en Pamplona?
Si buscas terapia de autismo para niños en Pamplona, seguramente tienes delante a un hijo o una hija que te preocupa y muchas preguntas sin responder. Soy Nerea Baztán, psicóloga sanitaria, y llevo más de 10 años formándome y trabajando con personas con autismo. Atiendo a niños y adolescentes con diagnóstico de TEA (trastorno del espectro del autismo) y también a los que están en proceso o solo tienen una sospecha.
El autismo es una condición, no una enfermedad: no se trata de «quitarlo». Lo que sí se puede hacer, y mucho, es mejorar la calidad de vida de tu hijo: que se comunique mejor, que entienda lo que pasa a su alrededor, que gane autonomía y que lo pase menos mal en las situaciones que hoy le desbordan. Trabajo de forma global: la parte cognitiva, la conducta, lo sensorial, lo social y lo familiar, porque en la vida real todo va junto.
¿Cómo es la primera valoración?
Antes de proponer nada, necesito conocer a tu hijo. Cada niño con autismo es distinto, y dos niños con el mismo diagnóstico pueden necesitar cosas muy diferentes. Por eso todo empieza con una valoración individualizada.
En esa primera fase hablo contigo sobre su historia, su día a día, lo que más os preocupa y lo que ya funciona en casa. Después le observo a él: cómo se comunica, cómo juega, cómo reacciona a los cambios, a los ruidos o a las texturas, qué le interesa y qué le cuesta. Si tienes informes previos del pediatra, de neuropediatría o del colegio, tráelos: me ayudan a no empezar de cero.
Con todo eso te explico lo que veo, con palabras claras, y te propongo unos objetivos concretos por los que empezar. No es un plan cerrado: lo vamos revisando según avanza.
¿Qué áreas trabajo con niños y adolescentes con autismo?
Casi siempre trabajo comunicación, habilidades sociales y teoría de la mente, porque son las áreas en las que el autismo se nota más. A partir de ahí, la valoración decide qué más necesita cada uno:
- Comunicación. Que pueda pedir, rechazar, contar lo que le pasa y entender lo que le dicen, con palabras, con gestos o con apoyos visuales. Si te preocupa que hable poco o nada, en lenguaje y autismo lo explico con más calma.
- Habilidades sociales y relación con iguales. Esperar turno, compartir un juego, saber cómo entrar en una conversación, entender las normas no escritas del patio.
- Teoría de la mente. Es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y entender que los demás piensan y sienten cosas distintas a uno mismo. A muchos niños con autismo les cuesta, y se puede entrenar.
- Emociones y conducta. Identificar lo que siente, ponerle nombre y expresarlo de otra forma que no sea una explosión. Antes de intentar cambiar una conducta, busco qué hay detrás.
- Lo sensorial. Adaptación a texturas, ruidos, ropa o alimentos que hoy le resultan insoportables.
- Autonomía. Vestirse, asearse, ir al baño u organizar sus cosas, según su edad.
- Aprendizajes básicos. Refuerzo de atención, conceptos, lectoescritura o lo que haga falta para que el colegio no se le haga cuesta arriba.
¿Por qué combino terapia cognitivo-conductual y estimulación sensorial?
La terapia cognitivo-conductual es la que más evidencia tiene en autismo. Trabaja a la vez lo que la persona piensa y entiende (la parte cognitiva) y lo que hace (la parte conductual): se fijan objetivos pequeños y observables, se enseña paso a paso y se refuerza lo que va saliendo bien.
Pero muchos niños con autismo viven el mundo de los sentidos de otra manera: un ruido que a ti apenas te molesta a ellos les puede desbordar. Por eso lo combino con herramientas de estimulación sensorial. Si un niño está saturado por lo que siente, difícilmente va a poder aprender nada.
También cuido mucho cómo enseño. Muchos niños con autismo aprenden por copia e imitación, sin entender el cambio de perspectiva. Si le preguntas «¿quién lo hace, tú o yo?» señalándole a él, puede que conteste «tú» aunque quiera hacerlo él, porque repite lo que oye. Por eso moldeo la respuesta tal y como quiero que la aprenda: con su propia mano se señala a sí mismo al decir «yo» y me señala a mí al decir «tú». Lo explico más en metodología de aprendizaje.
Materiales adaptados: pictogramas, historias sociales y lectura global
Gran parte de mi trabajo consiste en adaptar materiales a cada niño: lo que funciona con uno puede no servir para otro.
- Pictogramas. Son dibujos sencillos que representan objetos, acciones o conceptos, y ayudan a anticipar y a comunicarse. Con muchos niños empiezo con fotografías reales, paso a asociar la foto con el pictograma y solo después uso el pictograma solo. Te lo cuento en qué son los pictogramas y cómo usarlos.
- Historias sociales. Explican de forma visual los pasos de una rutina o de una situación: ir al médico, un cumpleaños, un cambio de clase. Las preparo a medida, con su nombre, sus lugares y su manera de entender. Más en historias sociales.
- Lectura global. Muchos niños con autismo aprenden a leer reconociendo la palabra entera antes que las sílabas y las letras. Empiezo por lo que les interesa, primero con imagen y luego sin ella. Lo explico en lectura global.
Además, en mi otra web tienes materiales con pictogramas gratuitos para usar en casa. Los pictogramas que uso son de ARASAAC, del Gobierno de Aragón.
Coordinación con la familia y con el colegio
Lo que pasa en consulta tiene que llegar a casa y al colegio, o se queda a medias. Por eso te cuento qué hemos trabajado y te doy pautas concretas para los días siguientes: cómo anticipar un cambio, cómo responder a una conducta, qué apoyo visual probar.
Con el colegio, la idea es que todos tiremos en la misma dirección. Puedo preparar materiales que también sirvan en el aula y, si lo necesitáis, un informe para que el tutor o el orientador del centro entiendan mejor cómo funciona tu hijo. Cada caso es distinto, así que la forma de coordinarnos la vemos juntos.
Si además quieres sesiones solo para vosotros, para resolver dudas del día a día o de crianza, tienes la orientación a familias.
Si tu hijo adolescente tiene autismo (o crees que puede serlo)
Muchas de las llamadas que recibo son de padres de adolescentes. A veces el diagnóstico llegó de pequeño y ahora aparecen dificultades nuevas; otras, nadie se dio cuenta hasta que el instituto, los grupos de amigos o los cambios de la edad lo pusieron todo más difícil.
Con adolescentes trabajo la ansiedad en situaciones sociales, entender las dobles intenciones y las bromas, organizarse con los estudios, gestionar la frustración y conocerse mejor. El propio chico o la chica tiene que participar en decidir los objetivos: a esta edad, si no le encuentra sentido, la terapia no avanza.
Puedes pedir tú la cita. En la primera sesión os veo a los dos, y después buscamos el equilibrio entre su espacio propio y lo que necesitáis saber como padres.
¿Cada cuánto son las sesiones?
No hay una frecuencia que valga para todos. Depende de lo que necesite tu hijo, del momento en el que esté y de lo que podáis sostener como familia. Lo decidimos juntos después de la valoración y lo ajustamos si cambian las cosas.
Las sesiones son siempre presenciales, en mi consulta: con niños y adolescentes con autismo, estar en la misma sala y con los materiales delante marca mucha diferencia. Cuando pidas cita te digo cómo llegar.