Autismo en la adolescencia: familias de Zizur Mayor
Zizur Mayor está en la Cuenca de Pamplona, y muchas familias de allí me escriben cuando su hijo entra en la adolescencia. Es una etapa en la que lo que antes funcionaba deja de funcionar: el cuerpo cambia, las relaciones se complican y la exigencia académica sube. En un chico o una chica con autismo, todo eso se nota más.
Trabajo en mi consulta, siempre en persona; no hago sesiones por videollamada. Desde Zizur Mayor el trayecto es cómodo, y en cuanto reserves la primera cita te doy las indicaciones para llegar.
¿Cómo preparar el cambio del colegio al instituto?
Pasar a Secundaria es uno de los momentos que más ansiedad genera. De tener una tutora casi todo el día se pasa a varios profesores, cada uno con sus normas. Hay cambios de aula, pasillos llenos, horarios que varían y trabajos en grupo que nadie organiza por ti. Para un adolescente con autismo, que suele necesitar previsibilidad, es mucho a la vez.
Mi propuesta es preparar ese salto antes de que ocurra y revisarlo durante el primer trimestre: un horario visual, un plan para los momentos de saturación, frases preparadas para pedir aclaraciones a un profesor. Si la familia quiere, también me pongo en contacto con el departamento de orientación del instituto.
Amistades, grupos y redes sociales
Muchos adolescentes con autismo quieren tener amigos, aunque no siempre sepan cómo hacerlo. Las normas sociales a esta edad son implícitas y cambian rápido: bromas con doble sentido, ironía, quién se sienta con quién. En los grupos de mensajería se suma otra dificultad, porque falta el tono de voz y la cara del otro para interpretar lo que escribe.
En sesión trabajo habilidades sociales a partir de situaciones reales que el propio chico o chica trae: un mensaje que no entendió, una discusión, una invitación que no supo cómo responder. También hablo de seguridad en internet y de cómo distinguir cuándo alguien se ríe de él y no con él, algo que a veces cuesta mucho ver.
Emociones que se acumulan
En la adolescencia es frecuente que aparezcan ansiedad, tristeza o enfados muy intensos. A menudo el chico siente la emoción con fuerza pero no sabe ponerle nombre ni explicarla. Por eso trabajo la identificación, la asociación y la expresión de las emociones, y busco con él estrategias concretas para regularse antes de llegar al límite. Cuando la tensión sale en forma de portazos o encierros en la habitación, también reviso con la familia qué hay detrás de esas conductas.
Ganar autonomía paso a paso
Ir solo al instituto, organizar la mochila, manejar dinero, pedir algo en una tienda o llevar la agenda de exámenes son objetivos razonables a esta edad. Los divido en pasos pequeños, con apoyos visuales si hace falta, y retiro esos apoyos a medida que gana seguridad. La meta no es que haga todo igual que sus compañeros, sino que tenga cada vez más control sobre su propia vida.
Si eres madre o padre y quieres pedir cita para tu hijo adolescente
Es habitual que la primera llamada la haga un padre o una madre, y que el adolescente no tenga ninguna gana de venir. Te recomiendo explicarle que no viene a que le arreglen nada, sino a hablar con alguien que entiende cómo funciona su cabeza. La primera parte de la valoración puedo hacerla contigo, para recoger su historia y tus preocupaciones, y después con él o con ella.
En esta etapa también os oriento como familia: cuánta autonomía dar, cómo negociar normas y cuándo dejar espacio. Si sospechas autismo pero nunca hubo diagnóstico (pasa bastante en chicas que se camuflan bien), en la página de diagnóstico te cuento por dónde empezar.